14 de noviembre de 2017

AVANZANDO, SIN MOVERSE DEL SITIO

Conocedor de mi afición por el entrenamiento indoor, un joven atleta me preguntaba hace unos días que si correr en cinta podría servir de sustituto a los entrenamientos de carrera en la calle, ya que el invierno se aproxima y hay que resguardarse para que la gripe no nos de caza y nos deje tirados en la cuneta.


En este caso, ya que me la han pedido, y sin querer entrar en ningún debate ni mucho menos pretender sentar cátedra, comparto mi opinión en estas líneas:
Desde hace años el entrenamiento indoor forma parte de mi rutina pero desde julio de este ya casi terminado 2017, se ha instalado con más fuerza si cabe en mi día a día. Hasta tal punto que cada vez me cuesta más salir a la calle.
¡Pedalear en el rodillo o sumar kilómetros sobre el tapiz rodante me gusta!
A día de hoy más del 90% del entrenamiento lo hago en estático, encerrado entre las cuatro paredes de la cochera de mi buen amigo Mai Vigil o en la trastienda del estudio de tatuaje de mi compañera de vida Mayte¿Qué si funciona...?


En el momento de escribir estas líneas llevo completadas 21 maratones sub3 horas en lo que va de año, cruzando la meta en tiempos comprendidos entre 2:45 y 2:58 horas pero -en varias ocasiones- con margen más que de sobra para meter una marcha más. Como ejemplo, el pasado 29 de octubre cruzaba la meta de la Maratón de Alcalá de Henares con una media de únicamente 150 p.p.m.
Por otra parte, a pesar de la carga de kilómetros que llevo, únicamente visito al fisio para descargar piernas o mantener a raya a mi "amiga" la fascitis plantar que, con los pies totalmente planos que tengo, convive conmigo desde hace tiempo.
Lógicamente, también me he hecho un deportista más fuerte psicológicamente.
Como ejemplo, entre mis entrenamientos habituales destaca el siguiente:
Siempre con una inclinación de 1 ó 2 grados, comienzo con una velocidad de 13 km/h. Cada kilómetro recorrido la voy aumentando progresivamente en 0,5 km/h, hasta llegar a los 18 km/h. Para terminar, hago un par de kilómetros a 13 km/h.
Corto pero intenso, este entrenamiento lo suelo hacer los días que doblo sesión.


En cuanto a la bici se refiere, en los últimos meses únicamente he salido a rodar a la calle en tres ocasiones, por lo que tampoco tengo datos suficientes para contrastar. Pero he de decir que en una salida que hacía el mes pasado -que me llevaría desde casa hasta Covadonga- conseguí rodar durante 80 km a una media de 31 km/h, sin subir las revoluciones del motor en ningún momento (129 p.p.m.).
Creo que los entrenamientos en el rodillo (yo los hago en el simulador Bkool) te exprimen mucho más, puesto que los kilómetros que se recorren son todos "reales". Y me refiero a que en una salida en bicicleta, cuando el terreno se pone favorable, nos dejamos ir y la propia inercia nos hace avanzar, con la consiguiente recuperación y bajada de pulsaciones. En estático, el rodillo se pone más o menos duro según el perfil de la etapa seleccionada, pero uno no puede dejar de pedalear en ningún momento porque de ser así nos pararíamos, lo que nos obliga a mantener una frecuencia cardíaca más alta y estable. A trabajar de continuo.
Como ejemplo, ayer pedaleaba durante 70 minutos en el rodillo. 46 kilómetros a una media de 149 p.p.m. fueron los datos que reflejaba mi Garmin tras el entrenamiento. Datos que -en mi modesta opinión (y experiencia)- son mucho más difíciles (que no imposibles, por otra parte) de conseguir rodando en la calle.


Para un deportista popular como yo, que ha llegado a completar dos maratones consecutivas (84,390 km) sobre un tapiz rodante y a pedalear durante 180 kilómetros sobre el rodillo simulador Bkool, cubriendo el mismo recorrido por el que discurre el Ironman de Hawái, el entrenamiento indoor y en estático puede llegar a ser muy divertido... Cada un@ que saque sus propias conclusiones.

Temporada 2018
Ya tenemos a la vuelta de la esquina el próximo año y -sobrado de motivos- hay que seguir buscando (para encontrar) motivaciones hasta debajo de las piedras. El Reto 15.052km Bkool 2018 (del cual tenéis toda la información pinchando en la pestaña habilitada en la parte lateral/derecha de este blog) será la iniciativa que ocupe la mayor parte de mi tiempo, en cuanto a deporte se refiere. Completar una media de algo más de 1.254 kilómetros mensuales en estático durante un año no será tarea sencilla para nada... ¡Habrá que ponerse piernas a la obra!
Y hablando de motivaciones, el próximo 4 de marzo este viejo búfalo cumplirá 38 años y me empieza a gustar la idea de celebrarlos en Orihuela... La inscripción para poder tomar la salida en el Campeonato de España de Duatlón de Larga Distancia, está en la carta que ya tengo preparada para entregársela a los Reyes Magos el próximo 5 de enero... Mientras tanto, tengo claro que el camino que me lleve hacia ella será avanzando, sin moverse del sitio. Al menos en su 95%.


Salvando lógicamente las distancias que existen, es muy agradable compartir el modus operandi -en un porcentaje muy alto en cuanto a entrenos se refiere- con deportistas profesionales de la talla de Lucy Charles y Lionel Sanders (actuales subcampeones del mundo de Ironman). Entrenar en estático, encerrado entre cuatro paredes, también da sus frutos. A cada uno los suyos.


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