16 de mayo de 2018

HIGHWAY TO HELL

La vida es como un partido de fútbol. O como una carrera de ultradistancia. Hay momentos buenos, incluso muy buenos. Y luego habrá momentos malos (...)
Así que se trata simplemente de intentar que los buenos duren tanto como sea posible, un casiparasiempre, un tender al infinito. Para disfrutarlos. Para celebrarlos. Para enmarcarlos en una de esas estanterías donde solo se ponen las fotos de guardar. Las que tiene tu abuela en la repisa de su casa, para presentar con orgullo a sus nietos.
No sirve guardar esas fotos en un álbum, encerradas, amontonadas. Olvidadas.
Porque después de estos momentos buenos, vendrán los malos. Los jodidos. Los duros. Los que no conviene pasar solo... (Texto del libro El Camino de San Juan).

Pienso que en ocasiones hay que volver al punto de partida para seguir avanzando. Al Km 0. Y hay que hacerlo cuantas veces sea necesario.
Para que nunca se me olvide, ayer, tras una temporada en la que el vagón en el que viajo por la montaña rusa de la vida iba en caída libre, me lo tatuaba en los dedos. Y hoy, con el vagón ya en subida, vuelvo al punto de partida. A mi Km 0.


Llevo casi 6.500 kilómetros pedaleando sobre un rodillo en lo que llevamos de año, lo que se traduce en horas y horas de entrenamiento encerrado en una cochera. Tiempo más que suficiente para ver todo tipo de vídeos y documentales que circulan por YouTube.
Ayer por la mañana, buscando algo que me motivara para arrancar, casi sin querer, apareció en mi tablet La Película de Los 10.000 del Soplao.
Y mientras me desperezaba me fui adentrando en la historia, al mismo tiempo que mi cuerpo comenzaba a carburar, pedalada tras pedalada.
He de reconocer que había oído hablar de este evento en multitud de ocasiones pero, por uno u otro motivo, nunca me había planteado asistir. Es más, nunca me había llamado la atención. Hasta ayer...
Me di cuenta en un momento de La Película, en el que se recogía la entrada en meta de varios participantes, cuando mis ojos (que van por libre y se bañan cuando quieren) estaban empapados y, al contrario que el resto del cuerpo, no era de sudor precisamente. Me di cuenta de que algo que te llega a emocionar de esta manera a través de una pantalla, merece ser vivido desde dentro.
Por los pelos, este año llegamos tarde para tomar la salida en la modalidad "Combinada" (48 km Trail + 69 km BTT), que se celebra el fin de semana.
Desde ya, en la agenda queda apuntada la próxima edición como cita ineludible.


En el mismo libro en el que figuraba el párrafo con el que abría esta entrada, también leí "que tu vida es tu vida, y debes hacer con ella lo que te salga del alma (...) Que lo primero eres tú. Y lo que hay en esa patata que llaman corazón. Que te acompañará durante tanto tiempo como estés en esta aventura, así que nada ni nadie deben frenar lo que salga de él. Y a quien no le guste, que se joda.
Que vivimos en un mundo de edificios; que en los edificios hay ventanas; y que de las ventanas a veces caen pianos. Y que cualquier día el piano va y se nos cae en la cabeza, el muy cabrón. Desafinado. Puede ser hoy mismo. Así que lo de ahorrar cinco años para comprarte un equipo de esquí solo sirve si al final vas y te lo compras. Pero no si resulta que la vida te putea antes" (...)

¿Cuánto tiempo hace que no haces algo por primera vez?
Hace unos meses me inscribía en los 42,195 kilómetros de la Maratón de Laredo, que se celebrará el próximo 3 de junio... Y el capricho del destino ha querido que justo el día antes (a menos de una hora en coche) se de la salida a la I Edición de Carretera (Gran Fondo) - Los 10.000 del Soplao, sobre un recorrido de 352 kilómetros y 9.528 metros de desnivel positivo acumulado.
Esperando que el desafinado piano no me caiga en la cabeza antes de tiempo, vamos a intentar enlazar ambas pruebas para sumar un total de 394 kilómetros en tierras cántabras, que -valorando a 2€ cada kilómetro- intentaremos convertir en 788 euros destinados a una causa social como es la lucha contra la ELA.

Si a Los 10.000 del Soplao se les conoce como El Infierno Cántabro, yo he decidido circular por mi particular Autopista al Infierno (Highway to Hell).



1 de mayo de 2018
Estrenaba el mes de mayo pedaleando durante casi nueve horas con un único objetivo: recaudar fondos destinados a la lucha contra la Fibrosis Quística, enfermedad que hace estragos y que me ha tocado vivir "de cerca".
Pasadas las 10:00 horas comenzaba a pedalear acompañado de un pequeño grupo de amig@s y un bote vacío.
Casi nueve horas después el grupo de amig@s se había multiplicado hasta abarrotar la sidrería El Escalón, en la misma proporción que lo hacía el bote.
Al día siguiente, muy honradamente como debe de ser, y transparente como siempre, hacía el ingreso de los 607€ que conseguíamos reunir. 607€ que han sido posibles gracias a la unión de gente de a pie, y al trabajo desinteresado de ese 'pequeño grupo de amig@s' y las pedaladas de un humilde servidor que ha encontrado en este tipo de acciones un sentido para su vida... ¡Seguimos!


(...) "Creedme, que a según qué edades uno ya se conoce, y es casi mejor aceptarse que intentar cambiar si más o menos te gusta lo que ves en el espejo cada mañana al levantarte" (...)

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